La práctica de Yoga

La práctica del yoga conduce al equilibrio integral de la persona, hacia una actitud libre de prejuicios, nos enseña a vivir en el momento presente, a amar más el proceso que el resultado, sin que nos condicionen los posibles logros, la meta está en el propio camino. Esta actitud libera a la persona de innecesarias tensiones y estados de ansiedad que le roban sus mejores energías.
La persona vive condicionada y sometida tensiones de todo tipo, que no le permiten vislumbrar ni lo que es, ni cuál es su verdadera misión en la vida. Ello genera un estado de confusión, originando todo tipo de males. El yoga práctico es el modo de eliminar todos los obstáculos que impiden a la persona ser consciente de su propia naturaleza y actuar conforme a ella.

El Yoga propone prácticas que tienden a integrar los componentes constitutivos del individuo: cuerpo, mente y espíritu, haciéndolos fluir conjuntamente aun mismo ritmo adecuado y natural. Mientras el cuerpo trata de mantener un ritmo espontáneo, la mente lo lleva acelerado, los pensamientos se suceden incansablemente. Esta desarmonía trae consigo un desgaste de energías. La persona, así debilitada, se deja arrastrar por estados como la ansiedad, depresión…, provocando, a su vez, perturbaciones orgánicas, enfermedades que la alejan del bienestar y una vida feliz.

La persona vive atraída incesantemente por el exterior, no puede descubrir su principal componente, su componente interior o espiritual, lo cual se traduce en inquietud, frustración y tensión psíquica constante. Sólo controlando la mente la persona puede transformarse, tendiendo hacia una libertad de pensamiento y de acción. Y esta libertad trae consigo la felicidad.

El yoga se sirve, entre otros, de los siguientes métodos para lograr una salud completa tanto física como mental:

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